La novela de Don Sandalio Jugador de Ajedrez Miguel de Unamuno Generación del 98 Voz: Mercedes Menchero Verdugo Duración: 1 hora 14 minutos Selección Musical: Mercedes Menchero Verdugo (cc:by-nc-sa)
Miguel de Unamuno nació en Bilbao en 1864. Fue rector de la Universidad de Salamanca, ciudad en la que falleció en 1936. Pensador original y escritor fecundo, su obra ha influido decisivamente en las nuevas generaciones literarias.
Este donquijotesco don Miguel de Unamuno -así le llamaba el poeta Antonio Machado- ha sido el hombre más representativo, quizá, de su generación, la del 98. En toda su extensa obra late el mismo empeño: remover ideas, despertar, sacudir las mentes adormiladas o adormecidas. Se le reconoce como una de las mentes más profundas y originales de Europa, y su obra ha sido traducida a los más diversos idiomas. Entre sus novelas destacan La Tía Tula, Abel Sánchez, Niebla, San Manuel Bueno, mártir. Como ensayista y filósofo escribió En torno al casticismo, Vida de don Quijote y Sancho, El sentimiento trágico de la vida y muchas otras más.
La novela de don Sandalio, jugador de Ajedrez
Un personaje anónimo se retira a vivir a un pueblo en el que no conoce a nadie y nadie le conoce a él. Entre partida y partida de ajedrez en el casino, va escribiendo cartas a un personaje llamado Felipe, en el que le cuenta la vida, que él mismo imagina, del hombre con el que juega . Felipe se las envía a Unamuno, pidiéndole a éste que escriba una historia con ellas.
¿Somos lo que otros sueñan de nosotros? ¿Existimos porque los demás nos sueñan?… Es la cuestión existencial que plantea Unamuno.
El movimiento de los indignados trae cola, La democracia “real” sería una democracia mejorada, pero sin un cambio profundo, dentro del ser humano, donde el respeto y la educación conformen un Hombre más Humano, siempre correremos el riesgo de caer en lo mismo que predijo Orwell en su libro: “La granja”.
Sin embargo, “de aquellos lodos vienen estos barros”, o lo que es lo mismo: “Siembra vientos y recogerás tempestades.”
La sociedad del bienestar, pasa factura a un precio muy alto. La competitividad, el éxito a cualquier precio, el consumismo atroz….
Ahora vemos que el fin no justifica los medios y cambiaríamos gustosos la Sociedad del Bienestar por la Sociedad del Estar-bien, conviviendo con gente con más sentido común, políticos más honrados , personas más solidarias, repartos más equilibrados….
“El hombre máquina” representa los resultados de una educación errónea, que para nuestra desgracia está dando hoy sus frutos.
Se lo dedico a los jóvenes indignados que han de educar a sus hijos para que no caigan en el mismo horror. -¡Va por vosotros!
EL HOMBRE MÁQUINA
Se acabó.
Habéis matado al pintor,
al escritor, al poeta, al dramaturgo.
Habéis asesinado al actor,
al payaso, al titiritero, al ilusionista.
Os habéis cargado al músico
Al malabarista, al equilibrista,
Al fabricante de sueños,
Al sabio, al filósofo, al alquimista.
Crucificasteis al inocente,
Sacrificasteis al cordero
Y no ayudasteis al que estaba en el infierno…
Os sobran, eso sí, justificaciones.
Os sobran palabras, verdades como puños.
Tenéis un saco lleno de promesas y
Un baúl hasta los topes de buenas intenciones
Pero ahora todo está perdido,
El hombre máquina ha nacido.
El pintor se bebió la trementina y se lió a tiros,
El escritor, el poeta, el dramaturgo,
Supieron que la pluma hace más daño que la espada
Y ahora son periodistas
El payaso, el titiritero y el ilusionista se hicieron políticos
Y ahora les quitan los caramelos a los niños
y manejan a todos como si fuesen marionetas,
crean ilusiones
vendiendo el futuro
al precio de vuestras vidas presentes
El músico inventó un infrasonido para hacer publicidad subliminal
El malabarista y el equilibrista se asociaron
y trabajan de carteristas allá donde ven jaleo,
El fabricante de sueños cerró por falta de materia prima,
y ahora las pesadillas crecen cada vez más.
El sabio y el filósofo, estudian los poderes ocultos y practican la magia negra
El alquimista, montó un negocio redondo sintetizando drogas de diseño.
El inocente pidió perdón para vosotros porque no sabéis lo que hacéis,
Al cordero os lo comisteis las pasadas navidades sin compartirlo con nadie.
Y aquel que no sacasteis del infierno, se convirtió en diablo
Y habita entre vosotros.
Enhorabuena, el hombre máquina ha nacido,
el hombre sin sentimientos, sin sueños,
sin escrúpulos, sin corazón….
Es de suponer que crezca fuerte y llegue a lo más alto,
Guy de Maupassant (1850-1893). Asesorado por G. Flaubert, al que admiraba y conoció en 1867, dejó el ministerio de Instrucción Pública donde trabajaba para dedicarse a la literatura, entorno en el que conoció a escritores como Émile Zola o Henry James, entre otros. Su vida siempre estuvo marcada por graves problemas nerviosos, síntomas de demencia y pánico hereditario. Esto, unido a la sífilis que contrajo, le llevó a intentar suicidarse varias veces en los últimos años de su vida, por lo que fue internado en un manicomio parisino. Su obra es un reflejo de la existencia atormentada que llevó, donde la muerte, el desvarío y lo sobrenatural toman gran protagonismo. “La muerta” es una de sus tantas obras representativas, con un ambiente sombrío donde la vida y la muerte se entrelazan para acabar mostrando un desenlace inesperado.