El Reloj

El Reloj
José Zorrilla
Poema
Voz: Sacha Criado
Duración: 6:24
Música: Tom Fahy (cc:by-sa)
FX: Audiolibro.org
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José Zorrilla nació en Almendralejo (Valladolid) en 1817.

Acaba de morir un joven y Gran Escritor, Mariano José de Larra. Es el día 13 de febrero de 1837. Al entierro asiste todo el mundo literario, consternado ante la pérdida de un compañero que tanto prometía. Al día siguiente, los periódicos madrileños proclamaban en su titulares: “Ayer enterraron a un poeta y nació otro”.

¿Qué fue lo que ocurrió en el entierro? Momentos antes de cerrar la tumba, un joven poeta, José Zorrilla, desconocido hasta entonces, rompió a leer los versos escritos la noche anterior. Pero dejemos que sea él mismo quien nos cuente lo que pasó:

“El silencio era absoluto; el público, el más a propósito y el mejor preparado; la escena solemne, y la ocasión, sin par. Tenía yo entonces una Voz juvenil, fresca y argentinamente timbrada, y una manera nunca oída de recitar, y rompí a leer…; pero según iba leyendo aquellos mis tan mal hilvanados versos, iba leyendo en los semblantes de los que absortos me rodeaban el asombro que mi aparición y mi voz les causaba. Imaginéme que Dios me deparaba aquel extraño escenario, aquel auditorio tan unísono con mi palabra y aquella ocasión tan propicia y excepcional para que antes del año realizase yo mis irrealizables delirios…”

A la memoria desagraciada del joven literato Don Mariano José de Larra

Ese vago clamor que rasga el viento
Es la voz funeral de una campana:
Vano remedo del postrer lamento
De un cadáver sombrío y macilento
Que en sucio polvo dormirá mañana.
Acabó su misión sobre la tierra,
Y dejó su existencia carcomida,
Como una virgen al placer perdida
Cuelga el profano velo en el altar.
Miró en el tiempo el porvenir vacío,
Vacío ya de ensueños y de gloria,
¡Y se entregó a ese sueño sin memoria,
Que nos lleva a otro mundo a despertar!
Era una flor que marchitó el estío,
Era una fuente que agotó el verano;
Ya no se siente su murmullo vano,
Ya está quemado el tallo de la flor.
Todavía su aroma se percibe,
Y ese verde color de la llanura,
Ese manto de yerba y de frescura,
Hijos son del arroyo creador.
Que el poeta en su misión,
Sobre la tierra que habita
Es una planta maldita
Con frutos de bendición.
Duerme en paz en la tumba solitaria
Donde no llegue a tu cegado oído
Más que la triste y funeral plegaria
Que otro poeta cantará por ti.
Ésta será una ofrenda de cariño
Más grata, sí, que la oración de un hombre,
Para como la lágrima de un niño,
¡Memoria del poeta que perdí!
Si existe un remoto cielo
De los poetas mansión,
Y sólo le queda al suelo
Ese retrato de hielo,
Fetidez y corrupción,
¡Digno presente, por cierto,
Se deja a la amarga vida!
¡Abandonar un desierto
Y darlo a la despedida
La fea prenda de un muerto!
Poeta, si en el no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Una vida como aquí
Detrás de ese firmamento…
Conságrame un pensamiento
Como el que tengo de ti.

Desde aquel momento dejaron de ser irrealizables aquellos delirios ya que abrió la puerta de la fama. Cultivó todos los géneros poéticos: lírica, épica y dramática. Algunas de sus obras más importantes fueron: Don Juan Tenorio, El capitán Montoya, Granada o A buen juez, mejor testigo. En esta ocasión, y coincidiendo con el día del libro, el Grupo Editorial Audiolibro.org tiene el placer de obsequiarles con otro magnífico poema de José Zorrilla, El Reloj.

José Zorrilla murió en Madrid el 23 de Enero de 1893.

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