El hombre de arena ETA Hoffmann 1817 : Cuentos nocturnos Voz: Manuel Sañudo Guerreira Duración: 1 hora 23 minutos Música: Doc, Lena Selyanina & Zero project (cc:by-sa) FX: Audiolibro.org
El hombre de arena fue el primer relato de una colección llamada Die Nachtstücke (Los Nocturnos) publicada en 1817. En este magistral y terrorífico relato Ernest Theodor Amadeus Hoffmann recupera la tradición escandinava sobre la monstruosa figura de Der Sandmann (El hombre de arena), el cual arrojaba arena a los ojos de los niños que se negaban a acostarse pronto para luego llevárselos.
Así nació esta adaptación del cuento, en la que un estudiante, Nathanaël, traumatizado y obsesionado por la muerte de su padre, ocurrida durante su infancia, mantiene un encuentro con el hombre de arena. Años después se producirá otro encuentro en el que Nathanaël rememorará su peor pesadilla. A través de tres cartas y una sucesión de acontecimientos sorprendentes, Nathanaël se olvidará de su novia Clara y se enamorá de un autómata, Olimpia…
Estamos seguros de que el Lector u Oyente de este Audiolibro podrá disfrutar inmensamente de esta cuidada adaptación sonora, románticamente gótica, oscura y tenebrosa. Imprescindible.
Tenemos el placer de regalar a sus oídos esta magnífica adaptación sonora de la Rima XXV de Gustavo Adolfo Bécquer, cortesía de Pilar Lozano Varona.
Muchas Gracias Pilar.
XXV
Cuando en la noche te envuelven las alas de tul del sueño y tus tendidas pestañas semejan arcos de ébano, por escuchar los latidos de tu corazón inquieto y reclinar tu dormida cabeza sobre mi pecho, diera, alma mía, cuanto posea: ¡la luz, el aire y el pensamiento!
Cuando se clavan tus ojos en un invisible objeto y tus labios ilumina de una sonrisa el reflejo, por leer sobre tu frente el callado pensamiento que pasa como la nube del mar sobre el ancho espejo, diera, alma mía, cuanto deseo: ¡la fama, el oro, la gloria, el genio!
Cuando enmudece tu lengua y se apresura tu aliento y tus mejillas se encienden y entornas tus ojos negros, por ver entre sus pestañas brillar con húmedo fuego la ardiente chispa que brota del volcán de los deseos, diera, alma mía, por cuanto espero, la fe, el espíritu, la tierra, el cielo.
Fue en Chile en 1887, junto a Eduardo Poirier, cuando Rubén Darío escribió en diez días su primera novela, Emelina:
…diré que nuestra obra puede adolecer de los defectos consiguientes a la precipitación con que se hizo, mas es bien intencionada, sana y en mi opinión pertenece algénero que cuenta con más partidarios entre los que en Chile leen novelas y sobre todo entre lasdamas, cuyos gustos hemos tenido muy presentes al formar su trama y describir sus escenas…
[Extraído del Prólogo de Emelina]
Diez años después se publica El hombre de oro, una novela ambientada en la Roma antigua en tiempos del emperador Tiberio César, poco después de la muerte y resurrección de Cristo. Para algunos una novela inédita o inconclusa, pero exquisitamente ambientada y narrada con un final que dejará al lector lleno de expectación.
“La crítica de las costumbres tiene una alta misión: depurar el lenguaje, corregir los abusos, perseguir los vicios, difundir las buenas ideas,atacar las preocupaciones que las cierran el paso y destruyendo todos los escombros que lo pasado nos ha dejado, preparar el porvenir” (D. F. Sarmiento, Mercurio, 8 de noviembre de 1841).
No podía faltar en nuestra colección uno de los mejores y más representativos Artículos de costumbre de Mariano José de Larra: Vuelva usted mañana. Irónica y magistral reflexión sobre la Pereza Española.
Henry Beyle, más conocido por su seudónimo Stendhal, nació en Grenoble en 1783 y murió en 1842. Romántico, el análisis profundo del carácter, la psicología y las reacciones de sus personajes ha hecho de Stendhal uno de los grandes precursores de la novela moderna. Autor de obras maestras como El rojo y el negro, La cartuja de Parma, Luciano Leuwen o El arca y el aparecido.
El arca y el aparecido es un magnífico relato ambientado en Granada durante el reino de Fernando VII. Amor, intriga, picaresca, pasión y un desenlace emocionante son los ingredientes ideales para poder ofrecerles esta cuidada versión sonora que esperamos sea del agrado de todos aquellos amantes de la literatura universal.
Amor, locura, obsesión, belleza… son algunos de los temas que aparecen en esta obra de Bécquer, publicada en 1863, que se desarrolla en el escenario ficticio de un Toledo destruido. Con la llegada de un joven oficial a la ciudad comienza una breve, pero intensa leyenda, que como toda auténtica obra de arte que se precie va incrementando su ritmo interno hasta llegar a un sorprendente, pero irremediable desenlace.
Hijo de un teniente coronel del ejército, nació por pura casualidad en Calatayud cuando su familia se trasladaba de Alicante a Vitoria. En la guerra carlista hirieron a su padre en la cabeza, que a consecuencia del daño cerebral perdió la razón, y la familia volvió a Alicante.
En esta ciudad pasó su infancia el futuro escritor; allí estudió la educación secundaria, aunque otros afirman que en realidad estudió en Madrid con los escolapios de Getafe.
Colaboró en el periódico El Liberal y publicó sus primeros poemas en la revista Edén. Estrenó su primer drama en 1888, escribió numerosas novelas, cuentos y piezas de teatro en prosa y verso.
Fundó con Ruperto Chapí, en 1889, la Sociedad de Autores, entidad precursora de la Sociedad General de Autores y Editores.
Dirigió el semanario Germinal(1897), que agrupaba a bastantes autores del Naturalismo, o más bien un grupo ecléctico de utopistas honestos, republicanos y anticlericales independientes que se auto-denominaba Gente nueva, disconforme con la sociedad española.
Dicenta dirigió también el más importante de los diarios republicanos españoles de su época, El País. Volvió gravemente enfermo a Alicante y murió poco después; como ateo confeso, fue enterrado en el cementerio civil de San Blas. En la actualidad descansa en el cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio, muy cerca de su buen amigo Antonio Rico Cabot.
El lobo
En la obra que presentamos “EL lobo” se dibuja perfectamente la situación marginal que el propio Dicenta vivió en su historia personal, perfectamente narrada a través de los presos en una cárcel. Metáfora clara de la sociedad en que vivió y vivimos todos, donde triunfa el sentimiento por encima de la desgarrada crueldad humana.
La variedad de personajes y el mensaje escondido de esta pieza, es una pincelada muy representativa de la obra de J.B. Dicenta , donde se ven claramente sus dotes como autor teatral y poeta.
Es, sin duda, una pequeña y bella muestra de un grandísimo autor de nuestra literatura.
Atentamente, Mayte Zapico, nieta de Pablo Zapico, actor que diera vida a “El lobo” en la película adaptada y dirigida por Joaquín Dicenta (hijo) allá por los años 20 del pasado siglo, nos envía estos documentos gráficos llenos de nostalgia y rebosantes de cariño, en los que podemos seguir los pasos de este inolvidable drama y los personajes que se implicaron en llevarlo a la gran pantalla, Como Carmen Rico o el propio operador, J. Vandel.
Desde aquí nuestro agradecimiento para Mayte por enriquecer esta entrada con lo que sin duda forma parte de su vida, en sus recuerdos.
Escrita en 1863, cuando el movimiento del Realismo comenzaba a estar en auge, “La promesa” es un ejemplo más de esa prosa poética de Bécquer que se resiste a olvidar el Romanticismo y los temas que más atormentaban a los seguidores de este movimiento, como son, entre otros, el amor asociado al sufrimiento y la fascinación por la muerte y lo sobrenatural. Se refleja también, en gran medida, su pasión por la pintura pues las palabras que utiliza en sus descripciones narrativas son como pinceles dibujando sobre un lienzo cada escena que su imaginación creó, encuadrada en la realidad castellana que tanto le atraía. En esta obra nos hace viajar a la época medieval y a los campos de Soria, donde el Conde de Gómara, antes de marchar a la guerra y haciéndose pasar por escudero del conde, hace una promesa de casamiento a su amada Margarita y jura que la cumplirá cuando regrese de combatir a los infieles y haya conseguido un poco de gloria para su oscuro nombre. Pero como reza el estribillo del romance “La mano muerta… Mal haya quien en promesas de hombre fía.
El Miserere Leyenda Gustavo Adolfo Bécquer Voz: Manuel Olarte Velasco Duración: 26 Minutos Música: Doc & MusOpen (cc:by-sa) FX: Audiolibro.org
Precio de la descarga : 1.50 Euros
Tenemos el placer de presentarles otra Leyenda de Gustavo Adolfo Bécquer, El Miserere, publicada en 1862.
Ambientada en la abadía Fitero, durante la noche de Jueves Santo, el autor nos narra una misteriosa historia sobre creencias y supersticiones de las gentes en el medievo, con un exquisito enfoque romántico y con un lirismo propio de la más refinada poesía.
El fardo Azul, cuentos en prosa Rubén Darío Modernismo Voz, edición y montaje: Jesús Rois Frey Duración: 12 Minutos Música: Jesús Rois Frey & Classiccat
Precio de la descarga : 1 Euro
Rubén Darío nació en Metapa (Nicaragua) en 1867. Este gran poeta asimiló todas la corrientes literarias de su época: simbolismo, parnasianismo, romanticismo, realismo… y las fundió en una sola, superando muchas de ellas y llegando a crear un movimiento poético, El Modernismo, que tendría como base la espiritualidad y la toma de conciencia de los problemas americanos y españoles. Darío fue, además, un innovador del lenguaje poético, al que dotó de colorido y sonoridad.
Entre sus obras destacan Azul, Prosas profanas, El canto errante y Cantos de vida y esperanza.
Murió en León de Nicaragua en 1916.
El fardo es el segundo de los cuentos pertenecientes a Azul; una historia conmovedora en muy poco tiempo que sin duda hará suspirar a toda aquella persona que se acerce al relato. Cuando éste termina, las palabras del genial autor se quedan flotando en la nebulosa de los pensamientos durante un buen rato dejando la sensación de que queremos más, de forma que se hace difícil escucharlo sólo una vez.
Indispensable.
Azul es una colección de cuentos y poemas publicada por primera vez en 1886, que marcará el comienzo del Modernismo Hispánico.
La casa quemada
Joaquín Dicenta Benedicto
Naturalismo literario
Voz: Tònia Torrubio Trujillo
Duración: 19 Minutos
Música: Yunus and Nerious (cc:by-sa)
Precio de la descarga : 1.50 Euros
Joaquín Dicenta Benedicto nació en Calatayud el 3 de febrero de 1862; fue periodista, novelista, dramaturgo y poeta.
Muere en Alicante el 21 de febrero de 1917.
Hijo de un teniente coronel del ejército gravemente herido en la guerra carlista, no siguió el trágico destino de su padre. En 1878 fue expulsado de la Academia de artilleros de Segovia. Fue entonces cuando inició una vida llena de relaciones y vivencias con todo tipo de personajes: políticos, periodistas, abogados, republicanos, krausistas, poetas y mujeres; que marcaron su vida y su prolífica obra.
La Casa quemada es una novela breve, pero magistralmente narrada. Nelo y Roseta viven con su hijo Tonet en un ambiente rural de Elche oriental. Además está el abuelo, el padre de Roseta, el señor Chimo, que no quiere abandonar su Barraca; y un patrón de lancha llamado Chaume. Joaquín Dicenta no necesita más personajes para contarnos una historia sobre costumbres, infidelidad y pasión, con dramática y esquisita pericia narrativa que nos dejará, sin lugar a dudas, helado el corazón.
José Zorrilla nació en Almendralejo (Valladolid) en 1817.
Acaba de morir un joven y Gran Escritor, Mariano José de Larra. Es el día 13 de febrero de 1837. Al entierro asiste todo el mundo literario, consternado ante la pérdida de un compañero que tanto prometía. Al día siguiente, los periódicos madrileños proclamaban en su titulares: “Ayer enterraron a un poeta y nació otro”.
¿Qué fue lo que ocurrió en el entierro? Momentos antes de cerrar la tumba, un joven poeta, José Zorrilla, desconocido hasta entonces, rompió a leer los versos escritos la noche anterior. Pero dejemos que sea él mismo quien nos cuente lo que pasó:
“El silencio era absoluto; el público, el más a propósito y el mejor preparado; la escena solemne, y la ocasión, sin par. Tenía yo entonces una Voz juvenil, fresca y argentinamente timbrada, y una manera nunca oída de recitar, y rompí a leer…; pero según iba leyendo aquellos mis tan mal hilvanados versos, iba leyendo en los semblantes de los que absortos me rodeaban el asombro que mi aparición y mi voz les causaba. Imaginéme que Dios me deparaba aquel extraño escenario, aquel auditorio tan unísono con mi palabra y aquella ocasión tan propicia y excepcional para que antes del año realizase yo mis irrealizables delirios…”
A la memoria desagraciada del joven literato Don Mariano José de Larra
Ese vago clamor que rasga el viento
Es la voz funeral de una campana:
Vano remedo del postrer lamento
De un cadáver sombrío y macilento
Que en sucio polvo dormirá mañana.
Acabó su misión sobre la tierra,
Y dejó su existencia carcomida,
Como una virgen al placer perdida
Cuelga el profano velo en el altar.
Miró en el tiempo el porvenir vacío,
Vacío ya de ensueños y de gloria,
¡Y se entregó a ese sueño sin memoria,
Que nos lleva a otro mundo a despertar!
Era una flor que marchitó el estío,
Era una fuente que agotó el verano;
Ya no se siente su murmullo vano,
Ya está quemado el tallo de la flor.
Todavía su aroma se percibe,
Y ese verde color de la llanura,
Ese manto de yerba y de frescura,
Hijos son del arroyo creador.
Que el poeta en su misión,
Sobre la tierra que habita
Es una planta maldita
Con frutos de bendición.
Duerme en paz en la tumba solitaria
Donde no llegue a tu cegado oído
Más que la triste y funeral plegaria
Que otro poeta cantará por ti.
Ésta será una ofrenda de cariño
Más grata, sí, que la oración de un hombre,
Para como la lágrima de un niño,
¡Memoria del poeta que perdí!
Si existe un remoto cielo
De los poetas mansión,
Y sólo le queda al suelo
Ese retrato de hielo,
Fetidez y corrupción,
¡Digno presente, por cierto,
Se deja a la amarga vida!
¡Abandonar un desierto
Y darlo a la despedida
La fea prenda de un muerto!
Poeta, si en el no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Una vida como aquí
Detrás de ese firmamento…
Conságrame un pensamiento
Como el que tengo de ti.
Desde aquel momento dejaron de ser irrealizables aquellos delirios ya que abrió la puerta de la fama. Cultivó todos los géneros poéticos: lírica, épica y dramática. Algunas de sus obras más importantes fueron: Don Juan Tenorio, El capitán Montoya, Granada o A buen juez, mejor testigo. En esta ocasión, y coincidiendo con el día del libro, el Grupo Editorial Audiolibro.org tiene el placer de obsequiarles con otro magnífico poema de José Zorrilla, El Reloj.
José Zorrilla murió en Madrid el 23 de Enero de 1893.
La nariz cuenta la parádojica y grotesca historia de una nariz que se desprende de la faz de un hombre para tener vida propia. Una alegoría sobrenatural y fantástica que desemboca en una realidad absurda. Otra genial idea similar a ésta la podemos encontrar en La Metamorfosis de Franz Kafka.
John Keats está considerado uno de los grandes poetas británicos. El destino no havia designado para él, el mundo de la cultura. Había nacido en el Londres de 1795. Empezó muy joven como aprendiz de cirujano y se licenció en farmacia. Estudió literatura de forma autodidacta. En seguida se identificó con las corrientes estéticas más modernas: el rechazo a la sociedad burguesa, el retorno a la vida natural, el uso del lenguaje emocional, el culto a la muerte y a la noche. Es decir, con el romanticismo. Después de sus primeros trabajos la fortuna le sonrió y entró en el círculo de Shelley y Lord Byron, los poetas por excelencia del movimiento que lo introdujeron en el selecto mundo de los literatos.
Después de conocer a los más brillantes autores del Romanticismo y gozar de su amor, la hermana de su amigo Charles, Fanny Brawne, murió joven con 26 años, como si estas experiencias fueran suficientes para nutrir su existencia. Keats fue enterrado en el cementerio no católico de Roma, también conocido como “el de los poetas”. Ya sea por auténtica o falsa modestia, en su tumba se puede leer la sentencia “Aquí descansa uno que grabó su nombre en agua”. Sabía que su paso por la vida era un espejismo, algo efímero. Era plenamente consciente que el alma y el cuerpo necesitan descansar. Shelley, al ver la tumba, exclamo que ese mausoleo “haría que cualquiera se enamorara de la muerte”. El que enamora en sí al poeta, es la idea de muerte, no el elemento material. El amigo, en un homenaje macabro y real, un año más tarde murió ahogado cerca de Nápoles, y fue enterrado en el mismo cementerio.
Volviendo al Keats vivo, apuntar que compuso unos 150 poemas. Sus mejores trabajos, los escribió cuando la muerte por tuberculosis, lo encontró el año 1821.Oda a la melancolía pertenece a esta ultima hornada lírica. Fue escrita en el año 1819 y publicada en el siguiente año. Se trata de un poema todavía discutido. Porque, aunque es un elogio a la tristeza, es paradójicamente, un canto a la vida. Proclama la necesidad imperiosa de huir de la negritud de la muerte. (No, no, no vayas al río del olvido). Pero la melancolía es un ingrediente de la vida, es la vida misma (Deseando el adiós: y con placer doloroso
La abeja se vuelve veneno). La alegría no podría existir sin la tristeza, como el día no podría existir sin la noche, porque de ella nace. Keats, lo sabe y en todo momento en sus versos está presente lo positivo junto con lo negativo (Con la belleza vive, belleza que morirá).
Oda a la melancolía
No, no, no vayas al río del olvido
No exprimas el acónito púrpura,
Deseando su venenoso vino.
No dejes que tu pálida frente sea besada
Por la noche, rubí uva de Belladona.
Ni hagas tu rosario con frutas del bosque
Ni dejes que el escarabajo ni la polilla vivan en
tu melancólica mente.
Ni que el búho trasnochador sea
Un compañero en los misterios de tu tristeza infinita
Porque la sombra a la sombra retorna, adormecida
Y ahoga la vigilia angustia del alma
Pero cuando la melancolía llega,
Repentina desde el cielo como una nube llorosa,
Que inunda las flores cuidadas por el sol
Y abril esconde la verde ladera en una mortaja
Entonces, seca la pena en una rosa de la mañana.
O en el salado arco Iris de las olas marinas.
O en la riqueza redonda de las peonías
O si tu amante muestra su fabulosa ira
Toma su mano y déjala tronar
Y mira en el profundo de sus incomparables ojos.
Con la belleza vive, belleza que morirá:
Y con la alegría, cuya mano sobre sus labios
siempre dice adiós
Deseando el adiós: y con placer doloroso
La abeja se vuelve veneno.
Pues en el templo del deseo, envuelta en un velo,
La melancolía es sagrada,
Aunque solo la ve aquel que con incansable
Paladar saborea la uva fatal de la alegría.
Su alma probará la tristeza de su poder
Y la expondrá entre sus nebulosos trofeos.
No, no, no vagis al riu de l’oblit,
ni exprimeixis l’acònit púrpura,
Desitjant el seu verinós vi.
Ni deixis que el teu pàlid front sigui besat
Per la nit, rubí raïm de belladona.
Ni fagis el teu rosari amb fruites del bosc
Ni deixis que l’escarabat ni l’arna visquin a la
teva trista ment
Ni que l’òliva pernoctadora sigui
una companya en els misteris de la teva tristesa sense fi:
Perquè l’ombra a l’ombra torna, adormida.
I afoga la vigília angoixant de l’ànima.
Però quan la malenconia arriba,
Repentina des del cel com un núvol ploraner,
Que rega les flors cuidades pel sol.
I abril amaga el verd turó en una mortalla.
Aleshores eixuga la pena en una rosa del matí.
O en el salat arc de San Martí de les ones marines.
O en la riquesa rodona de les peonies
O si la teva amant la seva abundosa ira mostra
Pren la seva mà i deixala tronar
I mira el profund dels seus incoparables ulls.
Amb la bellesa viu, bellesa que morirà:
I amb la joia del seu dit que sobre els llavis
sempre diu adéu,
Desitjant l’’adéu i amb plaer dolorós
L’abella es torna verí,
Doncs al temple del desig amb el seu vel,
la malenconia és sagrada,
Encara que només la pot veure aquell que amb infatigable
llengua menja el raïm fatal de la joia.
La seva ànima provarà la tristesa del seu poder
I l’exposarà entre els seus ennuvolats trofeus.
Artículos de costumbre
El casarse pronto y mal
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 20 minutos
Música: Escape Philosophy & Antonio Raffone (cc:by-sa)
Precio de la descarga: 1 Euro
Irónica reflexión sobre la ignominia de las palabras y de la frase echa “en este país“.
Historia de fantasmas
E.T.A. Hoffmann
1776-1882
Voz: David Tenreiro Martínez
Duración: 15 Minutos
Música: Ehma, Doc and Olga Scotland (cc:by-sa) Audiolibros de Terror
Precio de la descarga: 1.50 Euro
Ernst Theodor Amadeus Hoffmann nació en 1776 en la ciudad alemana de Königsberg y falleció en Berlín en 1822.
El propio Hoffmann dijo de sí mismo: “Yo soy como esos niños nacidos en domingo, que son capaces de ver cosas invisibles para los demás hombres”.
He aquí un hombre, Ernst Theodor Ama-deus Hoffmann, que fue a la vez pintor, dibujante, hombre de leyes, músico y escritor. Compuso una ópera, basada en un drama de Calderón, y fue nombrado director musical de un teatro de Dresde. Admiró tanto a Mozart que cambió su nombre de pila por el del genial compositor. Hoffmann, sin embargo, debe su celebridad a sus maravillosos cuentos, con los que levantó un hermoso universo de realidades y ensueños, repleto de seres de carne y hueso, autómatas, fantasmas, cabezas parlantes, etc. Se considera a Hoffmann como creador del llamado cuento fantástico, precediendo a Poe y otros novelistas.
Artículos de costumbre
La calamidad europea
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 13 Minutos
Música: Escape Philosophy (cc:by)
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Precio de la descarga: 1.50 Euros
Larra nació en Madrid en 1809.
Se dedicó en cuerpo y alma al periodismo firmando sus artículos con el pseudónimo de Fígaro.
Murió muy joven, a los 27 años de edad, en Madrid (1837).
En la Calamidad Europea, Larra ironiza una vez más sobre la forma de vivir española, es decir sobre el costumbrismo.
Artículos de costumbre
La cuestión transparente
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 6 Minutos
Música: Tom Fahy (cc:by)
Audiolibro gratis
Extraído de Rimas [Rima LXXIII] Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
El capote
o El abrigo
Nikolái Vasílievich Gógol
Voz: Paco Segura
Duración: 75 Minutos
Música: Zero-project y Daniel H (cc:by-sa)
Precio de la descarga: 2 Euros
Nicolás Gogol nació en Poltava en 1809, en una Rusia donde seguían vigentes las estructuras feudales: señores, siervos y sobre todo, mucha pobreza. Fue el precursor del Romanticismo Ruso. Murió en Moscú en 1852.
Parece imposible superar el patetismo tan crudo que plantea Gogol en este genial relato, El capote. Su protagonista, Akakí Akákievich consigue que sintamos a este pobre desdichado como alguien cercano e íntimo.
Los ojos verdes
Leyenda
Gustavo Adolfo Bécquer
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 23 Minutos
Música: Carlos & Miguel, Gregoire Lourme y Doc (cc:by-sa)
Precio de la descarga: 2 Euros
Hace mucho tiempo que tenía ganas de escribir cualquier cosa con este título. Hoy, que se me ha presentado ocasión, lo he puesto con letras grandes en la primera cuartilla de papel, y luego he dejado a capricho volar la pluma.
Yo creo que he visto unos ojos como los que he pintado en esta leyenda. No sé si en sueños, pero yo los he visto. De seguro no los podré describir tal cuales ellos eran: luminosos, transparentes como las gotas de la lluvia que se resbalan sobre las hojas de los árboles después de una tempestad de verano. De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día…
El huésped de Drácula
Bram Stoker
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 30 Minutos Romanticismo
Música: Mertruve & Doc (cc:by-sa)
Precio de la descarga: 2 Euros
Abraham Stoker nace en Irlanda en 1847 y muere en Londres, Inglaterra en 1912.
Bram Stoker (pseudónimo) se hizo famoso por su célebre novela vampiresca Drácula que fue publicada en 1897. La creación de este personaje ha inspirado un sinfín de novelas, cuentos y relatos, continuaciones, películas, cómics…
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Los aéreos picos del Himalaya se coronan de nieblas oscuras en cuyo seno hierve el rayo, y sobre las llanuras que se extienden a sus pies flotan nubes de ópalo, que derraman sobre las flores un rocío de perlas.
Sobre la onda pura del Ganges se mece la simbólica flor del loto, y en la ribera aguarda su víctima el cocodrilo, verde como las hojas de las plantas acuáticas, que lo esconden a los ojos del viajero.
En las selvas del Indostán hay árboles gigantescos, cuyas ramas ofrecen un pabellón al cansado peregrino, y otros cuya sombra letal lo llevan desde el sueño a la muerte.
El amor es un caos de luz y de tinieblas; la mujer, una amalgama de perjurios y ternura; el hombre un abismo de grandeza y pequeñez; la vida, en fin, puede compararse a una larga cadena con eslabones de hierro y de oro…