Cartas a Lucilio

octubre 29, 2010 — 2 comentarios

Cartas a Lucilio
Carta II
Lucio Anneo Séneca
Voz: Julia Fernández Ruiz
Duración: 3:30
Música: Walter Mazzaccaro (cc:by-sa-nc)
Fuente del texto: Wikisource
Imagen : Creative Commons by gnuckx

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Lucio Anneo Séneca es el filósofo y pensador español más destacado del Imperio romano. Nació en Córdoba el año 4 d. de C. Muy pronto se trasladó a Roma con su familia, donde recibió una esmerada educación. Se dedicó a la abogacía, destacando por sus extraordinarias dotes de orador. Se libró de la sentencia de muerte en tiempos de Calígula y con el Emperador Claudio fue desterrado a Córcega durante ocho años. Regresa cuando Agripina, la segunda esposa del Emperador, le reclama para hacerse cargo de la educación de su hijo, el joven Nerón. Una vez que éste llega al trono, Séneca desempeña un gran papel como consejero suyo. Fue de nuevo acusado de conjura ante Nerón por envidiosos de su elevado puesto y su fabulosa fortuna. Ante la nueva condena de muerte, Séneca se suicida cortándose las venas y bebiendo la cicuta que le daban a los reos. Tuvo una muerte estoica, de acuerdo con su propia doctrina filosófica.
Las Cartas a Lucilio, en latín Epistulae Morales ad Lucilium, Son 124 epístolas dirigidas a un destinatario que podrían concentrar en Lucilio a todo el público general. Aunque las Cuestiones Naturales de Séneca están dedicadas a un tal Lucilio, no está claro si es el mismo que el destinatario de las Cartas. Lo único cierto es que se ignora si realmente existió, y de haber existido, quién fue.
Muchas de las observaciones y conclusiones que contienen estas cartas podrían aplicarse a las inquietudes del mundo actual y constituyen un verdadero tratado de dirección espiritual. Para Séneca, aunque todos los hombres necesitan de la filosofía, no todos pueden dedicarse a ella; por eso es obligación del sabio enseñar a los demás.
En la carta seleccionada para su lectura en Audio-libro.org, el Filósofo habla de la constancia como una virtud a cultivar. También invita a reflexionar antes de cambiar de decisiones y nos deja alguna cita maravillosa sobre la riqueza y nuestro –a veces- excesivo afán de acumular.

 

Cartas a Lucilio – Carta 2
de Lucio Anneo SENECA
Traducción del latín y notas por Antonius Djacnov (2009)

Séneca a su Lucilio saluda,

Por lo que me escribes y por lo que escucho, albergo buenas esperanzas respecto de tí: no te dispersas ni te inquietas por cambiar de lugar de vida. Tal agitación resultaría de un ánimo enfermizo: la primera muestra de un espíritu equilibrado es la la facultad de situarse y permanecer en sí mismo.

Por otra parte presta atención que tu afán de múltiples autores y de todo tipo de lecturas no conlleve algo de vago e inestable. Es el talento probado lo que debes alojar y nutrir para asentar lo fidedigno en tu espíritu. En ningún lado está aquel que está en todos lados. La vida de peregrinaje trae aperejada muchos anfitriones y ningún amigo. Lo mismo acontece inevitablemente a quien, en lugar de aplicarse a profundizar un autor de talento, sobrevuela varios agitada y precipitadamente.

No aprovecha ni nutre el cuerpo el alimento que ni bien consumido es regurgitado. Nada obsta más a la salud que el cambio frecuente de remedios, no cicatriza la herida en la que se ensayan curaciones ni crece el árbol que frecuentemente se trasplanta. Nada es tan perdurable que pueda aprovecharse simplemente de pasaje. Mantente alejado de plétora de libros: si no puedes leeer todo lo que puedas poseer, suficiente te sea poseer lo que puedas leer.

A veces – dices – quiero hojear tal libro, a veces tal otro. Empalagarse con muchas cosas es lo propio de los estómagos hastiados. Lo mucho y lo muy diverso, no nutre: contamina. Cíñete a los genios reconocidos y si para distraerte te complaces con lecturas diversas, retorna siempre a los primeros. Emprende cotidianamente algo contra la pobreza, algo contra la muerte y no menos contra otras calamidades. Luego de andar camino, procúrate un extracto para reflexionar en dicho día.

Yo mismo hago tal cosa: de lo mucho que leo siempre retengo algún pasaje. El de hoy día proviene de Epicuro (suelo transitar en el campo adverso, pero no en tanto que tránsfuga sino como explorador):

“honorable ” – dice – “es la pobreza feliz”.

Pero en tal caso, si feliz, no puede aquella denominarse pobreza: no es pobre aquel que poco posee, sino aquel que mucho ambiciona. ¿Qué importa, en efecto, cuánto se detiene en arcas, cuánto se acumula en graneros, el ganado que se posee o el dinero colocado a interés, si se codicia lo de otro, si no es lo que ya se tiene lo que cuenta sino aquello que se estima deber tener?

Me preguntas cuál debería ser la medida de la riqueza: primero tener lo necesario, luego lo suficiente.

Que sigas bien.

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Julia Fernández Ruiz

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2 responses to Cartas a Lucilio

  1. 

    Bonitas citas para tiempos de crisis… “Primero tener lo necesario, luego lo suficiente”. Tranquiliza y hace reflexionar. Séneca en el instituto sonaba bastante peor, aunque no es de los filósofos más chungos… Saludos.

  2. 
    Carmen Cruz Parra febrero 28, 2013 en 12:56 AM

    Disfrute muchísimo este libro, definitivamente alimento mi espíritu y me hizo disfrutar más de la verdadera riqueza que poseo.

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