Archivos para November 30, 1999


faraonEl faraón Esnofrú y la joya perdida
Cuento egipcio
Anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 5 Minutos
Música: Pamauni (cc:by-sa)
Audio completo
Descarga Gratis

Escuchar cuento:

DESCARGA GRATIS

Esnofru procuraba siempre que no le faltara alimento a su pueblo y sus campos siempre eran fértiles. Por eso era muy querido en Egipto.

Una calurosa tarde de verano, antes de reunirse con los sacerdotes para preparar la gran fiesta de año nuevo, el faraón Esnofru pensó en distraerse un rato. Preguntó por los músicos de palacio, pero éstos descansaban para el concierto de la noche. Buscó al mejor jugador de ajedrez del reino, pero había regresado al Sur. ¿Qué podía hacer ahora el faraón para divertirse?

Entonces pidió que buscaran al jefe de los magos Dyadyaemanj. Y así, se presentó haciendo una reverencia ante el faraón:

-¿Para qué necesita mis servicios el Señor de Egipto? -preguntó el mago.

-¿Qué entretenimiento me aconsejas? -contestó el rey.

El mago le propuso un paseo en barca acompañado de las mujeres más hermosas de palacio. Mientras ellas remaban, el faraón podría contemplarlas rodeadas de un hermoso paisaje lleno de frondosos papiros y verdes riberas.

El faraón Esnofru sonrió satisfecho y ordenó que prepararan la barca más bonita.

Esnofru, vestido con un sencillo faldellín blanco, esperaba en el embarcadero cuando vio llegar a veinte jovencitas de cabellos trenzados y ligeros vestidos. Se fijó en una que llevaba un colgante de turquesas con forma de pez, quien bajando los ojos se dirigió al faraón:

-Majestad, estamos listas.

Subieron a la barca y comenzaron a mover los hermosos remos de madera de ébano chapada en oro. Esnofru miraba a la remera principal, la muchacha del colgante, pues era la más bella de todas. El rey se sentía feliz, olvidando por un rato sus problemas. ¡Qué razón tenía el mago!

Pero… de repente, escucharon un sonido extraño. Algo se había caído al agua. Las muchachas dejaron de remar ante el lamento de la remera principal que decía angustiada:

-¡Qué desgracia! Se ha caído mi colgante de turquesas al fondo del lago. ¡Era mi tesoro más preciado!

El faraón le ofreció una nueva joya, pero ella insistió en el valor que tenía su colgante puesto que se la había regalado su novio. Cuatro de las remeras se lanzaron al agua sin encontrarla, y Esnofru decidió regresar al palacio: “¿No es mi deber hacer felices a mis súbditos?”, pensó. El mago encontraría una solución.

Esnofru entró en el laboratorio del mago agradeciéndole su estupenda idea. Le contó la pérdida de la joya de la remera principal, pidiéndole su ayuda para recuperarla. El mago buscó en los libros de magia sin obtener resultados. Y fue en la Casa de la Vida donde a través de la lectura de unos jeroglíficos encontraron una solución.

Volvieron al lugar donde se había perdido el colgante de turquesas, mientras el sacerdote y mago Dyadyaemanj leía una antigua fórmula transmitida de sabio a sabio. Todos estaban en silencio. El mago se puso en pie y fijando sus ojos en la superficie del lago, extendió los brazos. Pero no tuvieron miedo porque junto al faraón nada podía pasarles. Las aguas se separaron en dos, y en el fondo, sin agua, brillaba la joya de turquesas. El mago bajó a recogerla y se la entregó a la joven. De nuevo las aguas volvieron a su sitio por orden del mago, y continuaron navegando felizmente sobre la superficie del lago.

La noticia se extendió por todo Egipto y más allá de sus fronteras. ¡La magia del faraón podía hacer milagros!

DESCARGAR CUENTO

Disfruta de más descargas gratis


LuxorIsis y los 7 escorpiones
Cuento egipcio anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 3 Minutos
Música: DjJad (cc:by-sa)
Audio completo

 

Escuchar cuento:

DESCARGA GRATIS

El malvado dios Seth desconocía que Osiris e Isis tuvieron un hijo llamado Horus. Isis y Horus se escondían cuando Seth los encontró y los encerró.

Cuando caía la tarde y con la ayuda de Thot, dios de la justicia y la verdad en la tierra y el cielo, escaparon de su prisión. Durante su viaje envió siete escorpiones mágicos para guiarles y protegerles.

Tras un largo viaje por la Tierra de Egipto, llegaron a Per-Sui, ciudad donde se venera al cocodrilo. Isis y su hijo llegaron muy fatigados y con ganas de descansar. Vieron una casa cercana a las marismas donde, en la puerta, se encontraba una mujer muy rica llamada Usert. Pero al ver los siete escorpiones que los acompañaban, se negó a ayudarlos y les cerró la puerta de su casa, aunque al final encontraron donde descansar, pues una mujer pobre los albergó amablemente en su casa.

Los escorpiones, a pesar de todo, estaban muy enfadados por la actitud de la mujer rica, y decidieron darle una lección por su falta de caridad. Le dieron todo su veneno a su jefe, Tefen, quien entró en la casa de la mujer rica y de este modo picó a su hijo que estaba durmiendo. La mujer comenzó a llorar pidiendo ayuda, pero nadie acudía a socorrerla. Sin embargo, la diosa Isis salió corriendo a ayudarla. Cogió en brazos a su niño y ordenó al veneno mortal mediante sus palabras que saliera de su pequeño cuerpo, y de este modo se salvó de la muerte.

La mujer de nombre Usert se dio cuenta de que Isis, la Señora de la Magia, a quien antes sin consideración ninguna había negado hospedar, había salvado la vida de su hijo. Sentía tales remordimientos que ofreció toda su fortuna a Isis y a la mujer pobre de las marismas que ofreció su casa sin temor alguno.

DESCARGAR

Más cuentos egipcios


BlueElectricSwirlLa verdad, ¿es la verdad?
Cuento oriental
Anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 4 minutos
Música: Romni (cc:by-sa)
Audio completo

 

Escuchar cuento:

DESCARGA GRATIS

El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver esta última interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Solo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

-Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

-He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

-La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

-A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

-Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

-De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

-¿Adónde vas?

-Voy camino de la horca para que puedan ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró:

-No lo creo.

-Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

-Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

-Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad… ¡Su verdad!

DESCARGAR CUENTO 

Cuentos orientales


organMaese Pérez el organista
Leyenda
Gustavo Adolfo Bécquer
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 42 Minutos
Música: Classiccat, Evan, Windpearl
(cc:by-sa)
FX : Audiolibro.org

Escuchar Demo:

Descargar Demo

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Tenemos el placer de presentar nuestra adaptación en formato audiolibro con una cuidada ambientación sonora de una de las leyendas más espectaculares de Gustavo Adolfo Bécquer, la leyenda del ciego anciano Maese Pérez, el organista de la iglesia de Santa Inés de Sevilla cuya forma de interpretar en el órgano no es comparable con ningún otro organista de este mundo. Humano y bondadoso ayuda a los más necesitados sabiendo que un día tendrá la ocasión de estar en presencia de Dios. Pero un día todo cambió…

«¿En qué consiste que el órgano de maese Pérez suena ahora tan mal? -¿Y el alma del organista

Imagen Interior convento de Santa Inés

DESCARGAR

Audiolibros de misterio


silencio_sirenasEl silencio de las sirenas
Franz Kafka
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 5 Minutos
Música: MusOpen
Audio completo
Descarga Gratis

 

Escuchar Demo:

DESCARGA GRATIS

Audiolibros de Franz Kafka

Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bién quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría. Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas. En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción. Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo mas acerca de ellas. Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises. Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó. La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo

DESCARGAR


tempestad_nieveLa tempestad de nieve o La nevasca
Alexander Pushkin
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 32 Minutos
.
Música: Zero-project (cc:by-sa)

Escuchar Demo:

Descargar Demo

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Pushkin está considerado el poeta ruso que mejor supo lograr la fusión de los valores tradicionales de su patria con el intelectualismo europeo del momento.
Relatos cortos más importantes: El disparo, la hija del capitán, La tempestad de nieve o la nevasca y La dama de las picas o de los tres naipes.

Por colinas, caballos veloces
aplastaban la nieve profunda…
A un lado un templo sagrado
solitario asomaba al camino.
…………………
Mas de pronto estalló la nevasca,
y la nieve cayó a grandes copos.
En el ala azabache un silbido,
sobrevuela un cuervo el trineo.
¡El gemido auguraba desdichas!
Los caballos de andar presuroso
oteaban las sombras lejanas,
y alzando sus crines…

Imagen: La tempestad de Nieve - AudiolibroZHUKOVSKI

La tempestad de Nieve cuenta la historia de una pareja que se ama pero y no pueden casarse. Por lo tanto, deciden escaparse para realizar un boda clandestina. Pero el destino es cruel y cuando tienen todos los preparativos para poder encontrarse se produce una brutal nevasca que les deja incomunicados…

DESCARGAR


fantasia_abejaLas fantasías de una abeja
Cuento oriental anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 3 Minutos
Música: Pamauni (cc:by-sa)
Audio completo

 

Escuchar cuento:

DESCARGA GRATIS

Era una abeja llena de alegría y vitalidad. En cierta ocasión, volando de flor en flor y embriagada por el néctar, se fue alejando imprudentemente de su colmena más de lo aconsejable, y cuando se dio cuenta ya se había hecho de noche. Justo cuando el sol se estaba ocultando, se hallaba ella deleitándose con el dulce néctar de un loto. Al hacerse la oscuridad, el loto se plegó sobre sí mismo y se cerró, quedando la abeja atrapada en su interior. Despreocupada, ésta dijo para sí: “No importa. Pasaré aquí toda la noche y no dejaré de libar este néctar maravilloso. Mañana, en cuanto amanezca, iré en busca de mis familiares y amigos para que vengan también a probar este manjar tan agradable. Seguro que les va a hacer muy felices”.

La noche cayó por completo. Un enorme elefante hambriento pasó por el paraje e iba engullendo todo aquello que se hallaba a su paso. La abeja, ignorante de todo lo que sucediera en el exterior y cómodamente alojada en el interior del loto, seguía libando.

Entonces se dijo: “!Qué néctar tan fantástico, tan dulce, tan delicioso!¡Esto es maravilloso! No sólo traeré aquí a todos mis familiares, amigos y vecinos para que lo prueben, sino que me dedicaré a fabricar miel y podré venderla y obtener mucho dinero a cambio de ella y adquirir todas las cosas que me gustan en el mundo”. Súbitamente, tembló el suelo a su lado. El elefante engulló el loto y la abeja apenas tuvo tiempo de pensar: “Éste es mi fin. Me muero”.

DESCARGAR


brightly lit stone crossEl huésped de Drácula
(El invitado de Drácula)
Bram Stoker
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 30 Minutos
Romanticismo
Música: Mertruve & Doc (cc:by-sa)

Escuchar Demo:

Descargar Demo

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Abraham Stoker nace en Irlanda en 1847 y muere en Londres, Inglaterra en 1912.

Bram Stoker (pseudónimo) se hizo famoso por su célebre novela vampiresca Drácula que fue publicada en 1897. La creación de este personaje ha inspirado un sinfín de novelas, cuentos y relatos, continuaciones, películas, cómics…

 Imagen: El huésped de Drácula de Bram Stoker

El huésped de Drácula (o El invitado de Drácula) es un relato de terror y misterio publicado a título póstumo en 1914. Jonathan Harker continúa su diario con esta gótica y romántica narración sobre el vampiro más famoso de la Literatura. Seguro que esta ambientada versión sonora será del agrado de todos los amantes del Terror y el Misterio.

DESCARGAR

Terror y Misterio

Pulgarcito

mayo 4, 2009 — Deja un comentario

pulgar2Pulgarcito
Cuentos clásicos infantiles
Charles Perrault
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 25 Minutos
Música: OpenMus
.

 

Escuchar Demo:

Precio de la descarga: 1.50 Euro

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Le Petit Poucet (Pulgarcito) es mucho más que un cuento.

¿No le apetece escuchar nuestra adaptación este inmortal clásico? Quizá se trate de una adaptación poco «infantil«, sin embargo, se trata de una versión muy cercana al texto original de Perrault. Algunos se preguntarán las diferencias entre este Pulgarcito y el de los Hermanos Grimm, la respuesta la tiene nuestra comunidad de lectores y/o oyentes.

Pulgarcito de Perrault

DESCARGAR

Todos los audiolibros de Perrault

El patito feo

mayo 4, 2009 — Deja un comentario

patito_feoEl patito feo
Hans Christian Andersen
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 30 Minutos
Música: Classiccat
Cuentos infantiles
FX : Audio-libro.com
Download Demo

 

Escuchar Demo:

Precio de la descarga: 1.50 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Hans Christian Andersen nació en Odense (Dinamarca) en 1805. Fue hijo de un humilde zapatero, pero gracias a su talento y a su amor por la literatura consiguió con sus cuentos un destacado puesto en la literatura universal. Murió en Copenhague en 1875.

Andersen: El patito feo

Den grimme ælling, El Patito feo, publicado por primera vez en noviembre de 1843, es sin duda uno de los cuentos más interesantes y atemporal del folclore universal. Un clásico que aporta conceptos educativos y psicológicos a partir de sencillas ideas naturales.

Deseamos que nuestra fiel adaptación pueda ser de su agrado y utilidad.

DESCARGAR

Audiolibros infantiles y juveniles


Old bookIntroducción a las leyendas
Gustavo Adolfo Bécquer
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 15 Minutos

Música: Classiccat
Audio Completo
.
Descargar Gratis

Escuchar Leyenda:

DESCARGAR LEYENDA

Con este título gratuito damos comienzo a nuestra colección dedicada a la Leyendas de Bécquer.

Audiolibros de Gustavo Adolfo Bécquer

Introducción

Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.

Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.

Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse, al beso del sol, en flores y frutos.

Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose en formidable aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por dónde salir a la luz, de entre las tinieblas en que viven. Pero, ¡ay!, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra, y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos. Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino!

Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.

El insomnio y la fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones, apretadas ya como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia disputándose los átomos de la memoria, como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.

¡Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estrofa tejida con frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible.

No obstante, necesito descansar; necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas henchidas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente a contener tantos absurdos.

Quedad, pues, consignados aquí como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que avienta por el aire la muerte antes que su creador haya podido pronunciar el fiat lux que separa la claridad de las sombras.

No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión pidiéndome, con gestos y contorsiones, que os saque a la vida de la realidad, del limbo en que vivís, semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa, vieja y cascada ya, se pierdan, a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea, pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común, que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear, y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.

Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis a ser mi pesadilla maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron en un alma que pasó por la tierra sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas.

Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanqui, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.

Gustavo Adolfo Bécquer
Junio de 1868

DESCARGAR GRATIS


budaLa imperturbabilidad del Buda
Cuento oriental anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 2 Minutos
Música: Pamauni (cc:by-sa)
Audio completo

 

Escuchar Cuento:

DESCARGA GRATIS

Durante muchos años el Buda se dedicó a recorrer ciudades, pueblos y aldeas impartiendo la Enseñanza, siempre con infinita compasión. Pero en todas partes hay gente aviesa y desaprensiva. Así, a veces surgían personas que se encaraban al maestro y le insultaban acremente. El Buda jamás perdía la sonrisa y mantenía una calma imperturbable. Hasta tal punto conservaba la quietud y la expresión del rostro apacible, que un día los discípulos, extrañados, le preguntaron:

-Señor, ¿cómo puedes mantenerte tan sereno ante los insultos?

Y el Buda repuso:

-Ellos me insultan, ciertamente, pero yo no recojo el insulto.

DESCARGAR CUENTO

Más enseñanzas orientales


Los ladrones de cadaveresLos ladrones de cadáveres
Robert Louis Stevenson
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 60 Minutos
FX: Audio-Libro.com
Terror y Misterio
Música: Nangilima (cc:by-sa)

Escuchar Demo:

Descargar Demo

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Robert L. Stevenson nació en Edimburgo en 1850. Está considerado como uno de los novelistas ingleses del siglo XIX de mayor sensibilidad. Es autor de novelas tan famosas como La isla de tesoro, El diablo de la botella, Los hombres dichosos, Olalla o el hombre y El monstruo.
Apasiona al lector o al oyente debido a su gran fuerza narrativa.
Murió en Samoa, en 1894, enfermo de tuberculosis.

R.L. Stevenson

Los ladrones de cadáveres (The Body Snatcher), publicado en 1884, narra la tenebrosa y oscura historia de un estudiante de medicina inglés llamado Fettes que junto a su amigo, el doctor Macfralane, se verán inmersos en una espantosa trama basada en la profanación de cementerios, de los cuales, obtendrá cadáveres para su estudio a cualquier precio.

Este relato nos hace reflexionar sobre temas tan delicados como la ética médica, la muerte y la desesperación, y es considerado como uno de los cuentos de terror más influyentes de la literatura universal. Stevenson utiliza una prosa oscura y evocadora para crear una atmósfera inquietante y tensa, que mantiene al lector en vilo hasta el final de la historia.

Los ladrones de cadáveres es una obra maestra del género de terror.

DESCARGAR


El milagro de San AntonioEl milagro de San Antonio
Audiolibro

Vicente Blasco Ibáñez
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 21 Minutos
Música: Aeon (cc:by-sa)

Escuchar Demo:

Descargar Demo

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Don Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia el 29 de enero de 1867. Escritor, periodista y político; muere en Francia en 1928.

Fue uno de los más grandes exponentes del Naturalismo literario. Sus obras más importantes son: Cañas y barros, El caballero de la Virgen, Entre naranjos, Los cuatro jinetes del Apocalipsis y Sangre y Arena.

Imagen de Blasco Ibañez

El Milagro de San Antonio es uno de los mejores cuentos valencianos de Blasco Ibáñez sobre el amor y las creencias religiones en nuestro país. Con exquisita dulzura, el autor nos enamorará con una tierna historia de amor que contará con el celestial apoyo del propio San Antonio para ayudar a un pareja a reencontrase.

Esperamos que esta versión en formato Audiolibro sea del agrado de todas y todos.

DESCARGAR

Gato negro

mayo 3, 2009 — 2 comentarios

gato_negroGato negro
Edgar Allan Poe
Voz: Rafael Oñate Regojo
Duración: 26 Minutos
Música: Apo & JcW (cc:by-sa)
.

Escuchar demo:

Precio de la descarga: 2 Euros

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Edgar Allan Poe, poeta, escritor, periodista y crítico literario. Nació en Boston en 1809 y murió un 7 de octubre de 1849. Sufrió una vida turbulenta marcada por la depresión y el alcoholismo que mezcló con tintes de genialidad literaria. Los cuentos, novelas, ensayos y críticas de Poe son una mezcla de lucidez, psicología y fantasía; una asimilación de cultura popular y científica. Su obra marcó un hito en la Literatura Universal y su influencia se extiende a escritores como Charles de Boudelaire, Franz Kafka, Fiódor Mijáilovich Dostoyevski, Thomas Mann, Jorge Luis Borges o Julio Cortázar.

Ilustración antigua

El Gato Negro es un perfecto representante de los cuentos maestros de Poe. Con sus relatos cortos el escritor estadounidense renovó las bases literarias del género. En ellos prima la imaginación, por encima de cualquier otro valor, propiciando la aparición de elementos fantásticos. El horror se combina con la psicología, creando una angustia in crescendo, porque, además, la intensidad narrativa es la norma: todo vocablo lleva al acontecimiento. Junto a Chejov, se le considera el padre de la creación del concepto de “atmósfera” en el cuento. Gato Negro refleja una sutil y solitaria demencia del narrador.

DESCARGAR

Otros audiolibros de Poe

El fantasma

mayo 3, 2009 — Deja un comentario

fantasmaEl fantasma
Juan del Páramo
Voz: María Teresa Ramírez García
Duración: 7 Minutos
Música: OpenMus
Audio completo
Audiolibro gratis

 

Escuchar Audiorrelato completo:

Descargar ahora

Seudónimo del autor: Juan del Páramo.
Nombre del autor: Jonathan Alexander España Eraso.
Introducción: Víctor Hugo.

Primer audiolibro de nuestra colección.

Texto

Quienquiera que tú seas, teme, en esa honda sima,
El roce de los vagos pasajeros del sueño…
¡Oh! ¡Los soplos! ¡Temed los soplos de la noche!
¿Adónde os arrebatan? Los cautivos de un sueño
se hacen sueño ellos mismos y caen, fatalmente,
en el enjambre negro de los rostros etéreos.
Víctor Hugo.

El cigarrillo dibuja la muerte y él también la dibuja, convirtiendo a aquella pasión en la solitaria soledad de su aposento.

Todo se muere: la rosa, el amor, los humores, tu rostro, la vida, el olvido, la muerte; también esta palabra se muere, su lectura, su ruido; solo queda un recurso: convertir a la muerte en pasión. Entre deseos y paredes, la silla crepita y ese es el único sonido que interrumpe el silencio; Un hombre imagina fantasmas viviendo dentro del closet y sonríe sin darse cuenta ante el último vestigio de los miedos de la niñez.

Él dibuja ventanas en todas partes, en los muros más altos y en los muros más bajos, en la paredes deformes, en los rincones, en el cielo y hasta en el piso y los techos; dibuja ventanas como si dibujara pájaros o montañas, en el día, en la noche, en las miradas y en los ojos de los fantasmas; habla de diversos ojos: ojos mortecinos e hinchados de noctámbulos, ojos falsos y ojerosos, ojos entornados casi expirantes entre los párpados enrojecidos por el llanto, ojos lagañosos por la enfermedad… todos los ojos de los fantasmas he visto en torno mío –comentó alguna vez- y para él los fantasmas eran solo ojos separados de todo, que se movían aquí y allá, dentro y fuera del closet para mirarlo. Pero él seguía incesante en su tarea, dibujando ventanas en los alrededores de la muerte, en las tumbas y los árboles; dibujaba ventanas en las puertas, pero nunca dibujó
una puerta; no quería entrar ni salir de su aposento, sabía que no se podía, solamente quería ver: ver, porque también era un fantasma y dibujaba ventanas en todas partes.

Cierta noche se acercó a la ventana que dibujó en la pared de su morada, daba a la calle; aquella ventana le mostraba luces tenues que rompían la oscuridad, pero que no eran suficientes para advertir si los peatones siguen deambulando o si está sola también su mirada, palpablemente sorda allá afuera: ¿por qué le pesará tanto la vida a veces, si es un fantasma?

Se acerca más a la ventana, la abre y un par de gotas logran alcanzarlo -es sabido que la noche cálida augura lluvia-. Ahora los árboles, los autos, las casas y la calle adquieren el brillo del agua, parece que todo estuviera plastificado o cristalizado; la quietud del paisaje es una certeza; solo algunas hojas se atreven a moverse y el agua, claro.

Bajo la luz que chorrea una columna de alumbrado, una mujer llama su atención, llama su mirada, su mirada de fantasma. El cuerpo preparado para un salto, los brazos extendidos como si un cisne estuviera a punto de emprender el vuelo, las palmas hacia arriba como si no quisiera que se le escapase la lluvia. Lleva un vestido suave o eso adivina por el modo en que se le adhiere al cuerpo; no ve la expresión de la cara pero habrá una sonrisa húmeda y unos ojos llenos de ensueño. Y él que no puede apartar su ciega y fría mirada de lo único vivo de la calle. Esa imagen, esa mujer, forma una simbiosis con el agua y con él mismo, que se pone bajo su piel sintiendo cada gota golpear y erizar su suavidad mientras resbala por el cuello y es absorbida y empapada en el escote. La recorre, porque él también es lluvia en la noche, él también la toca con la mirada y empapa su vestido.

Lucres Raras

 

La razón fantasma le grita que está loco, fantasma (fantasma loco), pero qué importa la cordura fantasmal si por primera vez la pasión puede adueñarse por un instante de la belleza, de la dibujada re-creación.

Y ahí, en medio del silencio de su aposento, los fantasmas salen con libertad del closet mientras un hombre-fantasma mira cómo se desdobla y danza en el cuerpo de una mujer, bajo una noche mojada.

Un grito desgarra la noche y se silencia con la frenada violenta de un camión encendido hasta el techo con luces de una ciudad entera de neones, el aposento está mojado, el cuerpo aún está tibio, sus ojos recién comienzan a cerrarse; un manto negro se adueña de la última mirada desdibujada, los vestigios fantasmales empiezan a renacer nuevamente en el closet…

DESCARGA GRATIS


fabricante_ataudesEl fabricante de ataúdes
Alexander Pushkin
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 22 Minutos
Música: Dreamerion, Gregoire Lourme &
Matthew Tyas (cc:by-sa)
FX: Audiolibro.org

Escuchar Demo:

Download Demo

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Todos los audiolibros de Alexander Pushkin

El fabricante de ataúdes es un relato de terror y misterio de Alexander Pushkin.

Imagen: Fabricantes de ataúdes

Pocos audiolibros consiguen una atmósfera tan terrorífica y agobiante como la que aquí les presentamos. Esperamos que disfruten con su reiterada escucha.

DESCARGAR

Audiolibros de terror.

Literatura rusa


brazaletesLos brazaletes de oro
Cuento oriental
Anónimo
Voz: Susana Fernández Lázaro
Duración: 3 Minutos
Música: Pamauni (cc:by-sa)
Audio completo

 

Escuchar cuento:

DESCARGA GRATIS

Había una mujer que, a fuerza de una actitud recta y perseverante, había obtenido grandes logros espirituales. Aunque desposada, siempre hallaba tiempo para conectar con su Realidad primordial. Desde niña, había lucido en las muñecas brazaletes de cristal. La vida se iba consumiendo inexorablemente, como el rocío se derrite cuando brotan los primeros rayos del sol. Ya no era joven, y las arrugas dejaban sus huellas indelebles en su rostro. ¿Acaso en todo encuentro no está ya presente la separación?

Un día, su amado esposo fue tocado por la dama de la muerte y su cuerpo quedó tan frío como los cantos rodados del riachuelo en el que hacía sus abluciones. Cuando el cadáver fue incinerado, la mujer se despojó de los brazaletes de cristal y se colocó unos de oro. La gente del pueblo no pudo por menos que sorprenderse. ¿A qué venía ahora ese cambio? ¿Por qué en tan dolorosos momentos abandonaba los brazaletes de cristal y tomaba los de oro?

Algunas personas fueron hasta su casa y le preguntaron la razón de ese proceder. La mujer hizo pasar a los visitantes. Parsimoniosamente, con la paz propia de aquel que comprende y acepta el devenir de los acontecimientos, preparó un sabroso té especiado.

Mientras los invitados saboreaban el líquido humeante, la mujer dijo:

-¿Por qué se sorprenden? Antes, mi marido era tan frágil como los brazaletes de cristal, pero ahora él es fuerte y permanente como estos brazaletes de oro.

DESCARGAR

Más Cuentos orientales en audio


BackgroundLa creación-Poema indio
Leyenda
Gustavo Adolfo Bécquer
Voz: María Teresa Rámírez García
Duración: 15 Minutos
Música: Tom Fahy (cc:by-sa)

Escuchar demo:

Precio de la descarga: 1.50 Euros

20 Pistas

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Los aéreos picos del Himalaya se coronan de nieblas oscuras en cuyo seno hierve el rayo, y sobre las llanuras que se extienden a sus pies flotan nubes de ópalo, que derraman sobre las flores un rocío de perlas.

 Ilustración con el Himlaya de fondo

Sobre la onda pura del Ganges se mece la simbólica flor del loto, y en la ribera aguarda su víctima el cocodrilo, verde como las hojas de las plantas acuáticas, que lo esconden a los ojos del viajero.

En las selvas del Indostán hay árboles gigantescos, cuyas ramas ofrecen un pabellón al cansado peregrino, y otros cuya sombra letal lo llevan desde el sueño a la muerte.

El amor es un caos de luz y de tinieblas; la mujer, una amalgama de perjurios y ternura; el hombre un abismo de grandeza y pequeñez; la vida, en fin, puede compararse a una larga cadena con eslabones de hierro y de oro…

DESCARGAR

Audiolibros de literatura española


obispoCuentos y fábulas
Un obispo en el atolladero
Marqués de Sade
Voz: Carlos Alberto Lara Carranza
Duración: 3 Minutos
Descarga gratis

 

Escuchar Cuento:

DESCARGA GRATIS

Resulta bastante curiosa la idea que algunas personas piadosas tienen de las blasfemias. Creen que ciertas letras del alfabeto, ordenadas de una forma o de otra, pueden, en uno de esos sentidos, lo mismo agradar infinitamente al Eterno como, dispuestas en otro, ultrajarle de la forma más horrible, y sin lugar a dudas ese es uno de los más arraigados prejuicios que ofuscan a la gente devota.

A la categoría de las personas escrupulosas en lo que respecta a las “b” y a las “f” pertenecía un anciano obispo de Mirepoix, que a comienzos de este siglo pasaba por ser un santo. Cuando un día iba a ver al obispo de Pamiers, su carroza se atascó en los horribles caminos que separan esas dos ciudades: por más que lo intentaron los caballos no podían hacer más.

-Monseñor -exclamó al fin el cochero, a punto de estallar-, mientras permanezcas ahí mis caballos no podrán dar un paso.

-¿Y por qué no? -contestó el obispo.

-Porque es absolutamente necesario que yo suelte una blasfemia y Vuestra Ilustrísima se opone a ello; así, pues, haremos noche aquí si no me lo permite.

-Bueno, bueno -contestó el obispo, zalamero, santiguándose-, blasfema, pues, hijo mío, pero lo menos posible.

El cochero blasfema, los caballos arrancan, monseñor sube de nuevo… y llegan sin novedad.

DESCARGA

Audiolibros eróticos