Archivos para Paco Esquivias


casarseArtículos de costumbre
El casarse pronto y mal
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 20 minutos
Música: Escape Philosophy
Antonio Raffone

(cc:by-sa)

Escuchar Demo:

Precio de la descarga: 1 Euro

DESCARGAR AUDIOLIBRO

Irónica reflexión sobre la ignominia de las palabras y de la frase hecha “en este país“.

Escuchar más artículos de costumbre.

Anuncios

Larra1Artículos de costumbre
La calamidad europea
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 13 Minutos
Música: Escape Philosophy (cc:by)
.

Escuchar Demo:

Precio de la descarga: 1.50 Euros

 

DESCARGAR VÍA SELLFY

Larra nació en Madrid en 1809.
Se dedicó en cuerpo y alma al periodismo firmando sus artículos con el seudónimo de Fígaro.
Murió muy joven, a los 27 años de edad, en Madrid (1837).

Mariano José de Larra, retrato

En La Calamidad Europea, Mariano José de Larra ironiza una vez más sobre la forma de vivir española, es decir sobre el costumbrismo.

DESCARGAR AUDIOLIBRO


Larra2Artículos de costumbre
La cuestión transparente
Mariano José de Larra
Voz: Paco Esquivias
Duración: 6 Minutos
Música: Tom Fahy (cc:by)
Audiolibro gratis

Escuchar artículo:

Descargar Gratis

Un mordaz artículo del romántico Larra.

No ha dos días que un señor orador apellidó en el Estamento de Procuradores a la cuestión de los empleos «cuestión transparente», porque detrás de ella, por más que se quiera evitar, siempre se ven las personas. Nosotros pensamos lo mismo. Hay expresiones felices que nunca quedarán, en nuestro entender, bastante grabadas en la memoria. Cuánto sea el valor de estas expresiones, dichas en tiempo y lugar, no necesitamos inculcárselo al lector. Felices son por lo bien ocurridas, felices por el apropósito, y felices, en fin, porque hacen fortuna. Estas expresiones, de tal suerte dispuestas y colocadas, suelen ser el cachetero de las discusiones, la última mano, la razón, en fin, sin réplica ni respuesta. Después que un orador ha dicho en clara y distinta voz que el Pretendiente es un faccioso más, ya quisiera yo saber qué se le contesta. Cuando un orador suelta el «mal aconsejado», el «inoportuno», el «cimiento» y la «rama podrida», ya quisiera yo que me dijeran hasta qué punto puede llevarse la cuestión en cuestión; y si hay oradores, si hay epítetos y adjetivos, si hay expresiones felices, hay cuestiones que no lo son menos. Una cuestión, cuando es una simple cuestión, es una cuestión y nada más. Pero hay cuestiones de cuestiones. Las hay espesas y de suyo oscuras y enmarañadas, al trasluz de las cuales nada se ve; puédese escribir encima de ellas non plus ultra: nada hay más allá. Entre éstas pudiera muy bien clasificarse la de los derechos sociales. ¿Qué se ve al través de esta cuestión? Nada ciertamente: algún «visto», algún «veremos», o por mejor decir algún «no veremos». La de la libertad de imprenta. He aquí otra cuestión, oscura, negra como boca de lobo. Encima de ella ya se distinguen algunas prohibiciones, tal cual destierro; pero al trasluz, ¿qué se ve detrás? Absolutamente nada; como dice Guzmán en La pata de cabra, «sólo se ve que no se ve nada». La de la Milicia Urbana: he aquí una señora cuestión; ésta es más tupida que una manta. ¿Qué se ve detrás? Es todo lo más si confusamente se divisa por encima un reglamento, que se las puede apostar en enmiendas y fe de erratas al mismo diccionario geográfico. Es todo lo más si en la superficie se distinguen algunos miles de hombres sin fusiles, y multitud de fusiles sin hombres. Pero al trasluz nada. Semejante al retablo de maese Pedro, las pocas figuras que hay, todas están delante. Detrás ni aun Ginesillo de Parapilla y Pasamonte, que las mueve, se distingue.

Estas cuestiones, pues, oscuras y tupidas, no valen nada. Las grandes cuestiones son las transparentes. La de los empleos, por ejemplo: he aquí una cuestión de pura gasa. Aquí es donde se ve claro: detrás de ella no se necesita lente para echar de ver los empleos, y no tamaños como avellanas; el más pequeño aparece a guisa de prodigio microscópico, más grande que nuestra misma libertad, y en punto a tamaños no hay más que ponderar; pues aun se ve más, porque detrás del empleo se ve a lo lejos (un poco más en pequeño, es verdad) al hombre, pero se ve. ¡Qué no se divisa detrás de ciertos empleos, y no a ojos vistas precisamente, sino aun a cierra ojos! Se ven los empleados de los diez años; verdad es que apenas se ven los de los tres; pero, en fin, se ve; en una palabra, se ve que se ve algo; se ve que se verá más; y se verá, digámoslo de una vez, lo que siempre se ha visto; los compromisos, los amigos, los parientes… es el gran punto de vista: todo se ve. ¡Fatalidad de las cosas humanas! En las otras cuestiones anhelaríamos la transparencia. Y en ésta, en que se ve, nos hallamos precisados a exclamar: «¡Ojalá no se viera!».

El Observador, n.º 97, 19 de octubre de 1834. Firmado: F

Romanticismo


Lost ChurchRomances
Compilados por Audiolibro.org
Voz: Paco Esquivias y Lola Acevedo
Duración: 25 Minutos
Música: Classiccat & MusOpen

 

 

Escuchar 2 Romances Gratis:

Romance: Abenamar : Lola Acevedo Diaz

¡Abenámar, Abenámar,   moro de la morería,
el día que tú naciste   grandes señales había!
Estaba la mar en calma,   la luna estaba crecida,
moro que en tal signo nace   no debe decir mentira.

Allí respondiera el moro,   bien oiréis lo que diría:
—Yo te lo diré, señor,   aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro   y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho   mi madre me lo decía
que mentira no dijese,   que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,   que la verdad te diría.
—Yo te agradezco, Abenámar,   aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquéllos?   ¡Altos son y relucían!

—El Alhambra era, señor,   y la otra la mezquita,
los otros los Alixares,   labrados a maravilla.
El moro que los labraba   cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,   otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,   huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,   castillo de gran valía.
Allí habló el rey don Juan,   bien oiréis lo que decía:
—Si tú quisieses, Granada,   contigo me casaría;
daréte en arras y dote   a Córdoba y a Sevilla.
—Casada soy, rey don Juan,   casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene   muy grande bien me quería.

DESCARGAR ESTE ROMANCE GRATIS

Romances en formato audiolibro

Romance : Romance de Fernán D’Arias : Paco Esquivias

Por aquel postigo viejo
que nunca fuera cerrado
vi venir pendón bermejo
con trescientos de caballo,
en medio de los trescientos
viene un monumento armado,
y dentro del monumento
viene un cuerpo de un finado
Fernán d’Arias ha por nombre,
fijo de Arias Gonzalo.

Llorábanle cien doncellas,
todas ciento hijasdalgo;
todas eran sus parientas
en tercero y cuarto grado,
las unas le dicen primo,
otras le llaman hermano,
las otras decían tío
otras lo llaman cuñado.

Sobre todas lo lloraba
aquesa Urraca Hernando,
¡y cuán bien que la consuela
ese viejo Arias Gonzalo!:

—Calledes, hija, calledes,
calledes, Urraca Hernando,
que si un hijo me han muerto,
ahí me quedaban cuatro.

No murió por las tabernas
ni a las tablas jugando,
mas murió sobre Zamora,
vuestra honra resguardando.

DESCARGAR ESTE ROMANCE GRATIS

DESCARGAR TODOS LOS ROMANCES

Precio de la descarga: 2 Euros

 

Romances

VERSIÓN CD-AUDIO

DESCARGAR VÍA SELLFY


camaraLa Cámara de los tapices
Walter Scott
Voz: Paco Esquivias
Duración: 40 Minutos

Música: Gregoire Lourme (cc:by-sa)
FX : Audio-libro.com

.

Escuchar Demo:

Precio de la descarga: 2 Euros

Descargar Audiolibro : La cámara de los tapices

Walter Scott nació en Edimburgo (Escocia) en 1771. Fue el principal y más típico representante del romanticismo inglés. Creador de la novela histórica. Falleció en 1832.

La cámara de los tapices narra la historia de un oficial británico de regreso a su patria tras la fallida guerra americana. La historia comienza cuando el general Browne decide visitar un castillo medieval en el que pasará una noche espeluznante dentro de su aislado alojamiento…

Una historia de fantasmas.

VERSIÓN CD-AUDIO

Literatura escocesa

Romanticismo

Terror